
Me quedé, interno, mágico, invisible, desnudo como un ciego.
Lleno hasta el mismo borde de los ojos, me iluminé por dentro.
Trémulo, transparente, me quedé sobre el viento,
igual que un vaso limpio de agua pura,
como un ángel de vidrio en un espejo.
Emilio Prados
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada